Debe ser algo interesante (descubrir o conocer) como es y sobre todo como se siente cuando (se disfruta o no) confirmas la posibilidad de escuchar, de oír, percibir, así como de no escuchar, no sentir nada. Pero no en la condición de cualquier persona normal con plenas facultades biológicas de nacimiento, sino precisamente en base de alguien que precisamente no dispone de plena facultad auditiva, como corresponde en este caso a una pequeña parte de la sociedad.
Dada que la pérdida auditiva es severa y profunda entramos en un grupo digamos relevante, pues gracias precisamente a esta discapacidad puede manifestar mas y/o mejor el contraste que “se percibe”, al que “no se percibe”. Y no es leve paso o cambio, sino de lo diametralmente opuesto.
Se percibe claramente y potencialmente, gracias a la técnica y ciencia, pero no por ello es todo siempre agradable ni menos siempre aconsejable. El cambio (el contraste y el acceso a estas opciones como posibilidades) comporta pues muchos otros factores que ayudan a analizar, no de muchas maneras sino de infinitas posibilidades que de plano si se imagina fácilmente.
Se expone así casi sin lógica ni agradable de entender pero gracias a esto podemos ir acercándonos un poco a las ideas y puntos que se pretende manifestar o exponer. Para poner un ejemplo simple y sencillo, cuando sufres un golpe fuerte o una confusión de elevada intensidad quedas como ausente, en blanco, y casi completamente inconsciente por unos segundos. Pero si disponemos de tiempo, herramientas, pruebas, análisis y sobre todo mucha seguridad o mejor dicho autenticidad.
Incluso en un instante donde el silencio es evidente y comprobable se podría decir que no es del todo cierto. Adelanto o aprovecho para mencionar que hay y/o existe todavía un ruido, percepción y sensación de recibir muchísimas más señales de las que imaginamos, estas no surten de manera inmediata como se cree.
Por decir otro simple ejemplo es como mencionar que “escuchamos nuestro propio cuerpo”. Ya que todo es en cadena y no siempre solo define o detecta un nervio o un organismo, sino que el mismo concepto de organismo tiene muchas partes, secciones, coordinaciones, distribuciones, delegaciones que por lo tanto todos siguen y todos aportan sus respectivas funciones como cualidades.
Pero no adelantemos tanto en tan poco tiempo, pues resumir o anteponer algunas ideas hace que muy pronto olvidemos otras praxis y sobre todo otras condiciones que la asumimos como evidentes, normales, simples y cotidianas, que las cuales ni lo son ni las serán siempre así eternamente o indudablemente. Hay infinidad de factores como circunstancias determinadas en tiempo real que sobre valoramos e ignoramos de forma simple, que son precisamente pre judiciales que canalizan nuestra conducta de forma evidente.
Un reto muy bonito y complejo de proceder es precisamente definir o tratar de transmitir aquello que escuchas, que se siente, que sientes, que convives como un sonido real, compuesto y “re producible” cuantas veces quieras y como quieras. A veces o muchas veces corroboras que es auténtico, que “no se puede” interpretar, pues irónicamente eso que sientes y escuchas no es nada comparado a cuando escuchas realmente con plenas facultades bien sea con cualquier medio de ayuda, como por ejemplo audífonos.
Quizás esta es una de las partes mas curiosas, bellas, simpáticas y amena que uno gustaría compartir, pues entre tantas cosas se puede mencionar que es incombustible, intransferible y completamente privado como para pensar que es algo común cuando es vida diaria no lo escuchas o no corroboras tan fácilmente que los demás puedan sentir. O peor, muchísimo peor, podría decirse que es casi imposible que sientan o experimenten una mínima parte si son de plena facultad y sin padecer de la mas mínima discapacidad auditiva posible.
24 de octubre de 2026